“Se quería que los rivales llegaran a Boston sintiendo que los Celtics tenían una ventaja de campo brutal. Existía la leyenda de que había partes de madera más suaves en algunas zonas de la pista y el balón no rebotaba normalmente. En realidad, yo jugué al básquet en ese parquet y no era así. A veces podía pasar que el balón rebotara un poco menos, pero no era algo tan pronunciado”, asegura Johnson.
“En el Garden hace años no había aire acondicionado. Hace 38 años Pat Riley, entonces técnico de los Lakers, se quejó a la NBA porque el vestuario de los visitantes no tenía aire acondicionado, pese a que existiera una regla que lo estipulaba. La NBA llamó a Red Auerbach y él les colgó el teléfono”, cuenta.
Finalmente, Auerbach tuvo que aceptar la petición de la NBA, aunque lo hizo preparando una ‘sorpresa’ para los Lakers. “Vinieron los Lakers y ese día hacía muchísimo calor, más de 37 grados, y se encontraron la máquina del aire acondicionado en el vestuario. Lo único es que no estaba instalada y no se podía usar”, recuerda.
Es una de las muchas historias que contribuyeron en crear la leyenda del Garden y el propio Auerbach nunca escondió que su objetivo era precisamente que los rivales se sintieran incómodos, que “odiaran” jugar en ese estadio.
Entre los muchos enemigos del Garden estaba Bill Laimbeer, pívot de los Detroit Pistons, uno de los grandes rivales de los Celtics en los años 80, que tenía la costumbre de “escupir en el logo del duende antes de cada partido” en esa pista.